Neceo, luego existo

Un poco de esto, un poco de lo otro... eso sí, puras necedades.

Quisiera | Mónica Lavín »

Vuelve la mañana es fresca y apetezco chocolate sentado

en tu regazo Vuelve porque la ventana se ha atorado

y es urgente mirar hacia afuera Vuelve la casa es

remolino y come que vomiten otras cosas tengo ganas de

esperar Vuelve correteado por un pájaro sin patas azul

fosforescente y negro del ombligo ¿volverás? Ojalá

volvieras las letanías me ahogan y no estoy seguro que

lleven a nada Ojalá entraras con la bragueta abajo y

alguna novedad entre las piernas Ojalá cruzaras esa

puerta con una soga amarrándote las manos y unos labios

rojos de calor Ojalá olvidaras mis historias me

desconocieras y luego conocieras otra vez mis pies abajo

de la cama ¿volverás? Si vuelves prometo serte fiel

en lo próspero en lo adverso en lo azul y en lo fosforescente

sentarme en tus rodillas y rendirme y todo ¿volverás?

Las letanías me ahogan no me gusta recitarlas solo ni ver

mis vellos de tres días y hallarme sin tabaco sin ti sin

chocolate tibio sin espejos otros sinsinsinsinsin todo

sin absolutamente todo y me parece tan absurdamente

nada que me cago de risa miedo tanto espacio me

ensombrece ¿volverás?

– Daniel Wence (Quinto Misterio)

“Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.”

– Pablo Neruda (Tu risa)

“Hay violencia cuando los brazos no son capaces de engarzar un cuerpo, de cobijarlo, de acariciar una cabeza. La indiferencia del tacto es un desierto para el espíritu… Pero tal vez sea el silencio el cuchillo más fino. El no hablar, el negar la palabra, el retirarla, por un rato, unas horas, una vida.”

– Mónica Lavín (Cuento sobre cuento).

“Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia
mezquina,
Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta
Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.
Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.”

– Luis Cernuda (Si el hombre pudiera decir)

“No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas,
la dulzura del mundo, que se va, como un río…”

– Jaime Torres Bodet (Paz)

Dejado esta tarde en el Parque Fundidora… ¿hasta dónde llegará?

Dejado esta tarde en el Parque Fundidora… ¿hasta dónde llegará?