Neceo, luego existo

Un poco de esto, un poco de lo otro... eso sí, puras necedades.

“Comencé el día escribiendo la historia de nuestro amor, y eso ya lo hizo valer por completo.”

“Para eso escribimos canciones al fin y al cabo. Para desempolvarnos el miedo. Para que la rabia compartida se convierta en esperanza.”

– Ismael Serrano.

Aullido »

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche…

Allen Ginsberg. 

“Eres como la madrugada
que hierve en los vacíos de la luz,
por ti florece el fuego
sobre el acantilado de los huesos,
de ti fluyen también totalidades
cuando dejas saltar cadera abajo
torrentes de implacable plenitud,
con premeditación inundas
total e irreversible
la sorpresa que estalla
fundiéndonos de amor.”

– Desnundos (REDARIOS INDELEBLES).

“Vuélveme tu suspiro,
y subiré y bajaré de tu pecho,
me enredaré en tu corazón,
saldré al aire para volver a entrar.
Y estaré en este juego toda la vida.”

– Gabriela Mistral.

“Como los camellos cruzan el desierto, así los relatos cruzan la soledad de la vida, ofreciendo hospitalidad al oyente, o buscándola. Lo contrario de un relato no es el silencio o la meditación, sino el olvido.”

– John Berger (Los cínicos no sirven para este oficio).

“Escribir es una oportunidad de dejar de ser uno, y ser más intensamente uno.”

– Mónica Lavín.

“Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.”

– Martin Luther King.

“Hoy, para entender hacia dónde vamos, no hace falta fijarse en la política, sino en el arte. Siempre ha sido el arte el que, con gran anticipación y claridad, ha indicado qué rumbo estaba tomando el mundo y las grandes transformaciones que se preparaban. Es más útil entrar en un museo que hablar con cien políticos profesionales.”

– Ryszard Kapuściński (Los cínicos no sirven para este oficio).

“Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches se verían asediadas por el espectro del inocente que, padeciendo el más horrible suplicio, expira un crimen que no ha cometido.”

Émile Zola