2007
22
Nov
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44 años han pasado desde aquel 22 de noviembre de 1963 cuando una(s) bala(s) (¿mágica?) acabó con la vida del entonces presidente de USA, John F. Kennedy, durante una gira que realizaba en un carro descapotado por las calles de la ciudad de Dallas, Tx, a 950 kms. de Monterrey. Las aspiraciones de reelección del carismático personaje se desvanecieron en un santiamén, y con ello un posible cambio de rumbo en las políticas intervencionistas de los gobiernos norteamericanos en otros países. En vísperas de lo que sería la Guerra de Vietnam y ante la abierta posibilidad de que JFK regresara las tropas ya asentadas en territorio asiático, con su muerte se detuvo tal acción y la estúpida confrontación duró hasta 1973 con un saldo de 58,000 soldados americanos muertos y 300,000 heridos.Lamentable fue el hecho de su asesinato y más porque muchas de las hipótesis apuntan a que los autores intelectuales fueron americanos encumbrados y poderosos que con la continuidad de JFK en el gobierno veían seriamente amenazados sus intereses. Ni la desclasificación reciente de varios documentos de la investigación ha revelado rumbo seguro para inculpar a alguien, prueba inequívoca de que hay peces gordos de por medio que saben pagar bien el silencio de las autoridades. Lo doloroso es que no sólo acabaron con una vida, sino con 60,000 más durante 10 años. Y más doloroso aún que no haya memoria histórica y el actual mandatario estadounidense use a ciudadanos americanos como carne de cañón para apropiarse de otro pedazo de Asia.
Rescatemos de la herencia -si la hubo- que dejó para la posteridad este singural estadista su célebre frase pronunciada durante el discurso de su instauración presidencial: “No preguntes lo que puede hacer tu país por tí. Pregúntate que puedes hacer tú por tu país”. Con lo que pensamos, decimos y hacemos, forjamos el presente y el futuro de nuestras naciones. En nuestras manos está cada día dejar firmes cimientos del crecimiento del país. Cuando lo entendamos, como lo entendieron en Japón, como lo entendieron en Alemania, como lo entendieron en Israel (y me refiero a la mentalidad de unidad nacional y apostar por un solo camino) daremos el estirón definitivo. Por mientras, a empezar en casa.

Ensayo a 40 años de su muerte (muy interesante, en PDF)