2007
12
Dec
Todo mundo tiene su Guadalupe
“Aquella mañana no era para nada distinta de las otras que habían transcurrido; pero, igual que todas las que llevaban incluidas el día 9, tenía cierto grado de particularidad, de magia, de triunfo, y no se diga ésta que tenía por compromiso celebrar el 4º aniversario de aquel hecho que le había, en definitiva, cambiado la vida…
La primera voz que escuchó era la primera voz que solía escuchar comúnmente: la de su madre. Aquella mujer, última de un matrimonio de 8 hijos y que para alegría del azar sus padres habían bautizado como Guadalupe, se había convertido en auténtica Guadalupana del nuevo milenio para su hijo, acurrucando en su vida, en sus manos y en su corazón aquellas palabras que por fe otorgamos a la patrona de los mexicanos: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” Su paso se había ido haciendo con los años más lento, pero no por ello menos firme; su voz, algo más apagada, pero no por ello menos dulce; su mirada más extraviada pero no por ello menos profunda… y bien sabía Víctor que su Guadalupana estaba así por él: el verla le calaba profundamente el corazón, ¡él tenía así a su madre!, que, como todos los días de todos los meses de los últimos años, bajaba de nuevo y con su “Ya es hora” marcaba el ritmo de todas las actividades de la casa, que comenzaban en el alba del día y se prolongaban hasta casi el germinar del día siguiente…
-Hoy es 9- pronunció Víctor con lo poco de fuerzas que el amanecer le brindaba y que la sensación de frescura que el agua le empezaba a proporcionar le dotaban a su cuerpo. -Si, ¿4 años ya?- Replico la madre, manifestando en su pregunta el desgano que tenía por profundizar en el tema propuesto por el hijo, el cual, al percatarse del gesto de disgusto que Guadalupe había hecho al responder, no contestó tal pregunta, y se sumergió de nuevo en las divagaciones que su mente abordaban. Le comenzaron a atravesar por ella imágenes de los otros 9 que ya habían pasado, sin dejar de acechar como lo hace de manera velada la leona a su presa bajo el cobijo de la estepa africana, los recuerdos del primer 9, aquel 9 de agosto de hacía ya 4 años, a partir del cual su historia comenzó a tomar otro rumbo, y, ¿por qué no pensarlo?, comenzó a tomar tal vez el rumbo que Dios quería de su vida…”
Pd.- Una felicitación a todas las Lupitas en su día, y a todos los guadalupanos del mundo -me incluyo-.
Pd2.- ¡Hoy regreso! -y me encanta que sea hoy-.
July 14th, 2008 at 1:06 pm
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