La recuerdo así…

Hoy en la ciudad de las montañas amaneció a 19 grados, y es la 1a vez seguramente desde marzo que por la ventana se siente la entrada de aire fresco y con el que la piel huraña no se atreve a familiarizarse todavía. Pero por encima de este bello amanecer, o probablemente provocado por él, lo primero que me sucedió cuando terminé de despertar fue extrañar a Iztaccihuatl, saberla ahí al despertar, buscar un momento para subir a lo alto del edificio y esforzar la mirada para distinguir su silueta inmóvil pero viva. Hace ya muchos otoños de ello, pero es verdad que los amores desinteresados se recuerdan toda la vida, y ella, durante un año, fue uno de los míos.

(Imagen: Joaquín Martínez)