Una mirada de ella y una sonrisa de él bastaron para confundirlos. Navegando en sus respectivos ríos, anhelaron alguna vez compartir el mar.

Hubo entre ellos palabras indecibles, sentimientos reprimidos, miradas esquivas. Cuando se decidieron a lo contrario les fue imposible.

Se cansaron de besarse en silencio, de pronunciarse sin palabras, de caminar solos sin jamás coincidir. Dejaron el amor para otra ocasión.

Al dejar su historia de escribirse, la tinta se les derramó por los ojos en forma de lágrimas. Cesó su llanto cuando sus tinteros se secaron.

Cuartero a 140 caracteres