11
No quiero dejar pasar el día sin al menos mencionarlo. Ya hace 11 años, una fecha como hoy pero del 2000 pasó lo que pasó y… aquí estoy, como lo mencionaba a una muy buena amiga esta tarde, con muchas ilusiones “por comenzar a vivir” -yo me entiendo, don’t worry-. Gracias por su ayuda. Ah, y no pudieron faltar las chelas de rigor, ¡salud!

Dar y (medio) dar.
La tarde me sorprendió con esta reflexión, que capturé en audio para luego transcribirla… de esas veces.
Pocas veces pido algo; o quizá hago eso porque prefiero no pedir y disfrutar que (las cosas) me las den solitas sin que las haya pedido, e inclusive disfrutar con el remordimiento o cargo de conciencia que se puede generar de cuando descubren que algo que pudiera necesitar no me fue proporcionado. Manías de uno, cosas a las que me he acostumbrado y con las que funciono.
Por otra parte también me doy cuenta que suelo dar; probablemente soy una persona interesada muy en el fondo de mi alma, pues es o me he hecho creer que yo ocupo de la ayuda de los demás, y vaya, como sociedad todos ocupamos de lan ayuda de todos, pero en mi particular situación es un poco más evidente. El asunto es que suelo desgastarme en dar, en que suelo -creo e igual las personas cercanas a mí: mi novia, mis padres y amigos íntimos- puedan tener otra percepción, pero suelo ser muy generoso cuando doy, cuando doy lo que yo quiero, lo que me gusta. Me cuesta dar algo que no quiero, me cuesta dar algo que no me gusta, y quizá alguna vez sí lo haga, quizá algunas veces ceda pero comunmente eso tarda en suceder.
La vida es a colores, aunque ocasionalmente tiene sus blanco & negro.

(mi.chael)
Revolución
En #méxico necesitamos sustituir el “cada uno a lo suyo” por la actitud “entre todos lo haremos”. @monled
Estos días abarcas todo mi pensamiento. Y me duele hacerte sufrir, con mis acciones, con mi indiferencia, con mi indecisión. Hay ese “algo”, muy habitual en mí, que me detiene a lanzarme sin temor al riesgo y alcanzar lo que deseas, mi plenitud. Y decirlo, escribírtelo, me exhibe pero sé no será suficiente para comprometerme. Volteo, y descubro tantos detalles que me hacen quererte más, pero el que más me sorprende es ese de exigirme cambiar, no quedarme impávido. Transformar mis vicios en virtudes y apoyarme en ellos para ser feliz.
Gracias, México, por revolucionar mi vida.